El camino hacia la igualdad es fruto de luchas y rebeliones contra la injusticia, y resultado de un proceso de aprendizaje de medidas institucionales y sistemas legales, sociales, fiscales y educativos que nos permitan hacer de la igualdad una realidad duradera. Desafortunadamente, este proceso a menudo se ve debilitado por la amnesia histórica, el nacionalismo intelectual y la compartimentación del conocimiento.
Thomas Piketty, economista francés y especialista en desigualdad económica, se dirige a un amplio público y presenta una síntesis que trasciende las fronteras nacionales y disciplinarias. El autor destaca una dimensión optimista porque, tal y como argumenta, hay un movimiento profundamente arraigado que conduce a una mayor igualdad.
Introducción
Este libro expone una historia comparada de las desigualdades entre clases sociales. O más bien una historia de la igualdad, porque, como veremos, existe una evolución tendencial a lo largo de la historia hacia una mayor igualdad social, económica y política.
Por supuesto, no se trata de una historia pacífica y ni mucho menos lineal. Las revueltas y las revoluciones, las luchas sociales y las crisis de todo tipo juegan un papel central en la historia de la igualdad que estudiaremos aquí; una historia que también está jalonada por múltiples fases de retroceso y por repliegues identitarios.
Lo cierto es que existe una tendencia histórica hacia la igualdad, al menos desde finales del siglo XVIII . El mundo de principios de la década de 2020, por muy injusto que lo percibamos, es más igualitario que el de 1950 o el de 1900, que a su vez eran más igualitarios en muchos aspectos que el de 1850 o 1780. Los cambios concretos varían según la época y en función del tipo de desigualdad entre clases sociales por el que nos interesemos: el estatus jurídico, la propiedad de los medios de producción, el nivel de ingresos o de estudios, el sexo o el origen nacional o étnico (dimensiones todas ellas que abordaremos aquí). En todo caso, a largo plazo, la evidencia es la misma sea cual sea el criterio utilizado. Entre 1780 y 2020 se observa una evolución hacia una mayor igualdad de estatus, de patrimonio, de ingresos, de género y de raza en la mayoría de las regiones y sociedades del mundo, y en cierta medida a escala mundial. En muchos sentidos, la evolución hacia la igualdad se ha mantenido también durante el período 1980-2020, más complejo y sujeto a contradicciones de lo que a veces se imagina, a poco que se adopte un punto de vista global y multidimensional de la desigualdad.
La tendencia a largo plazo hacia la igualdad es constatable desde finales del siglo XVIII , pero ha tenido un alcance limitado. Veremos que las diversas desigualdades siguen situándose en niveles considerables e injustificados en cualquier caso (estatus, propiedades, poder, ingresos, género, origen, etc.), y que además suelen acumular sus efectos a nivel individual. Constatar la existencia de una evolución hacia la igualdad no significa que haya que sacar pecho, al contrario. Es más bien un llamamiento para continuar con la lucha, a partir de una base histórica sólida. Centrarse en cómo se ha producido realmente la evolución hacia la igualdad permite extraer lecciones valiosas de cara al futuro, para comprender mejor los conflictos y las movilizaciones que han hecho posible dicha evolución, así como los mecanismos institucionales y los sistemas legales, sociales, fiscales, educativos y electorales que han permitido que la igualdad se haya convertido en una realidad perdurable. Por desgracia, el proceso de aprendizaje colectivo sobre instituciones justas se ve a menudo debilitado por la amnesia histórica, el nacionalismo intelectual y la compartimentación del conocimiento. Para que la tendencia hacia la igualdad siga su curso, es urgente volver a la historia y trascender las fronteras nacionales y disciplinarias. Este libro, que es un libro de historia y a la vez de ciencias sociales, un libro optimista y un libro de movilización ciudadana, intenta avanzar en esa dirección.
Una nueva historia económica y social
Si hoy es posible escribir Una breve historia de la igualdad es sobre todo gracias a los numerosos trabajos internacionales que han renovado profundamente la investigación en historia económica y social y en ciencias sociales en las últimas décadas.
En concreto, voy a basarme en los numerosos estudios que han dado una perspectiva verdaderamente global a la historia del capitalismo y de la Revolución Industrial. Pienso, por ejemplo, en el libro de Kenneth Pomeranz del año 2000 sobre la «gran divergencia» entre Europa y China en los siglos XVIII y XIX ,
En términos generales, la historia de los imperios coloniales y de la esclavitud, así como la historia global e interconectada, han hecho inmensos progresos en los últimos veinte o treinta años. Me basaré en gran medida en los estudios de este período. Pienso en particular en las investigaciones de Frederick Cooper, Catherine Hall, Or Rosenboim, Emmanuelle Saada, Pierre Singaravélou, Sanjay Subrahmanyam, Alessandro Stanziani y muchos otros que aparecerán en el transcurso del libro.
Unabreve historia de la igualdad tampoco podría haberse escrito sin los avances en el estudio de la historia de la distribución de la riqueza entre clases sociales. Este campo de investigación tiene una larga tradición. Todas las sociedades han producido conocimientos y análisis sobre las diferencias de riqueza reales, supuestas o deseables entre pobres y ricos, al menos desde La República y Las Leyes (obras en las que Platón recomienda que dichas diferencias no excedan de una proporción de uno a cuatro). En el siglo XVIII , Jean-Jacques Rousseau argumentó que la invención de la propiedad privada y su acumulación desmesurada es la causa de la desigualdad y la discordia entre los hombres. Sin embargo, hay que esperar hasta la Revolución Industrial para que se elaboren verdaderos estudios sobre los salarios y las condiciones de vida de los trabajadores, así como para que se desarrollen nuevas fuentes estadísticas sobre ingresos, beneficios y propiedades. En el siglo XIX , Karl Marx trata de aprovechar al máximo los datos financieros y de sucesiones británicos de su época, a pesar de que los medios y materiales de que disponía eran limitados.
Durante el siglo XX , la investigación sobre estas cuestiones se hace más sistemática. Los investigadores comienzan a recopilar datos a gran escala sobre precios y salarios, rentas de la tierra y beneficios, herencias y terrenos, etc. En 1933, Ernest Labrousse publica su