Filosofía del derecho.
APARTADO. La importancia del semestre de invierno 1819-1820 para la recepción de la filosofía del derecho de Hegel
Fernando Huesca Ramón
L a Filosofía del derecho de Hegel constituye un parteaguas en la historia de las ideas políticas. Siguiendo a Norberto Bobbio, aristotelismo e iusnaturalismo moderno serían los discursos políticos hegemónicos que antecedieron a Hegel; si bien es cierto que ya David Hume y Adam Smith habían aterrizado la reflexión política de lleno en el terreno histórico y social de la acción humana, y en lo concreto de la dinámica económica capitalista de la Modernidad –con lo que se acaba evidenciando lo limitado de un Aristóteles o un Hobbes a efectos de una teoría política de utilidad práctica para el hombre moderno–, su planteamiento filosófico estaba construido desde una metafísica empirista que, a final de cuentas, no integra de manera unitaria la metafísica clásica desde los presocráticos hasta los modernos, y por lo mismo, está limitada tanto en el terreno ontológico, como en el epistemológico y el político, a efectos de ofrecer una amplia síntesis explicativa que dé cuenta de la complejidad e historicidad del actuar humano. Entonces, se puede caracterizar al proyecto filosófico-político de madurez de Hegel como una apuesta crítica por integrar la reflexión metafísica antigua y moderna con la economía política clásica, para ofrecer un cuadro descriptivo y normativo de la naturaleza social e histórica del ser humano. Hegel responderá a la cuestión de la organización social humana con una teoría del derecho abstracto, una teoría de la moralidad y una teoría de la familia, la sociedad civil y el Estado que explicitarían en qué consiste la libertad humana y cómo se encarna efectivamente en el mundo material presente.
Hegel es un teórico imprescindible en el tema de la génesis de la mentalidad y la cultura moderna, y en esa medida, en el tema del surgimiento del Estado moderno y del auge del modo de producción capitalista. Ahora bien, es evidente que la consideración de Hegel, no solamente como un teórico importante de la Modernidad, sino como un tajante defensor de la libertad humana, en inclusión de su componente económico y político, no ha sido hegemónica a lo largo de la recepción de su filosofía del derecho ; las ideas de un Hegel como defensor a sueldo de la aristocracia prusiana (Haym, Mises) o como apologeta de un Estado totalitario (Popper), han gravitado en torno a la interpretación de Hegel, siempre en ignorancia de elementos biográficos, históricos o teóricos que impugnarían tajantemente tales entendidos. En realidad, el cuadro completo de la filosofía política hegeliana ofrece, en su juventud y en su madurez, notables elementos de reflexión para la emancipación humana, esto es, para la liberación del hombre de instrumentos institucionales y de pensamiento despóticos y limitantes para su desarrollo y para la generación de ideas y prácticas que impliquen una amplia articulación y cooperación social, a la par que una formación plena de todas las capacidades corporales y espirituales de los individuos. El «Estado ético» de la filosofía del derecho de madurez de Hegel definitivamente está todo lo lejos que se quiera de un Estado monárquico feudal como la Prusia de los Hohenzollern o de un monolito de poder y de violencia como el Estado fascista. La insistencia de Hegel en la oposición y discusión legislativa, y en la necesidad de orientar la producción económica a efectos de satisfacer diversas necesidades individuales y sociales, refutan de lleno su posible complicidad con el despotismo político.
Así, lo que nos proponemos en esta introducción es esbozar una contribución a la actualización de la lectura de Hegel a la luz de las más recientes fuentes de estudio para resaltar, precisamente, aquellos elementos emancipatorios que son estructurales al pensamiento hegeliano y que ofrecen vías de reflexión para los diversos problemas y conflictos sociales del presente. Habremos de explicitar la relevancia del manuscrito Ringier en lo que atañe a los contenidos particulares que la hacen una fuente de estudio hegeliana especialmente atractiva en materia de filosofía del derecho, aun frente a otros manuscritos más completos o confeccionados como el Hotho o el Griesheim.
I
Se puede marcar el año de 1819 como fundamental en la evolución intelectual de Hegel en materia de filosofía política y respecto a la recepción de su pensamiento; para este año se puede decir que respecto a la filosofía del derecho, Hegel ha alcanzado el nivel teórico patente por lo menos en el texto de imprenta de 1820. El camino de Hegel de Tubinga a Berlín implica una apropiación crítica de Kant, la teología cristiana, la filosofía y la literatura antigua y moderna, la economía política clásica, las ciencias empíricas y la Historia universal (incluyendo la historia del arte y la historia de la religión). Usualmente se fecha la madurez filosófica de Hegel en Jena alrededor de Diferencia entre los sistemas de filosofía de Fichte y Schelling y la Fenomenología del espíritu , tanto por la separación metodológica con respecto a Fichte y Schelling como por la asimilación de la economía política de Adam Smith; si bien desde Jena ha superado Hegel su fase republicana y sus aspiraciones utópicas a nuevos modos de intersubjetividad o de cultura, y si bien desde aquí es patente su concepto de eticidad de madurez, es hasta 1819 cuando ha concluido el desarrollo intelectual que lleva hasta la Filosofía del derecho de imprenta, lo que puede evidenciarse en parágrafos como el §189 y el §245, como veremos más adelante.
Existe otro tema, además del de la compleción de la concepción socioeconómica y política, en que el año de 1819 se muestra como sumamente relevante para los estudios hegelianos, así como para los estudios de la historia política de Alemania y de Europa; entre el 6 y el 31 de agosto de 1819 tuvo lugar en la ciudad de Karlsbad una serie de reuniones y deliberaciones entre representantes de diversos territorios alemanes, auspiciadas por el canciller austríaco Klemens Wenzel Lothar Fürst von Metternich, que se proponían responder a las inquietudes y miedos de la aristocracia germana respecto a que las ideas y los procesos revolucionarios en Francia, que acabaron derrocando el Ancien Regime , se derramaran en otros lugares, propagando las semillas del republicanismo, que pondrían en jaque los intereses y privilegios de las clases hegemónicas en Alemania y Austria. Tomando como precedente y justificación el Wartburgfest , una reunión de radicales y nacionalistas en Eisenach en 1817, el asesinato de August von Kotzebue y el intento de asesinato de Karl von Ibell y la circulación de ideas y textos republicanos y nacionalistas, se impulsaron leyes en materia de vigilancia y censura universitaria, de prensa, de la sociedad y de los Estados mismos, que habrían de garantizar que todo foco de sedición o inconformidad política, incluso, fuera oportunamente detectado y atendido judicialmente; un clima político represor y autoritario se instauró en la Prusia del profesor Hegel en Berlín, lo que haría sumamente plausible el entendido de que la Filosofía del derecho de imprenta, que salió a la luz en 1820, después de los Decretos de Karlsbad , se encontró editada y adaptada a efectos de no llamar la atención de la censura policial, y poder ser publicada sin causar un ostracismo político absoluto a su autor.