En los últimos años he pasado por mi buena dosis de pérdidas diarias. Por eso, quiero dedicar este libro a las personas que me han apoyado desde el principio: a mis padres, Ronnie y Nick; a mis hijos, Larry y Victoria; a mi hermano, Michael; y a mi prima, Lisa. También quiero darle las gracias al equipo que hace posible que pueda ayudar a otras personas en su día a día: Courtney Mullin, Victoria Woods, Jeff Cohen, Magilla Entertainment, TLC, Rich Super y Mills Entertainment. Y por supuesto, este libro también va dedicado a mis clientes, quienes no han dudado en confiar en mi don.
Por último, se lo dedico a Dios y los Espíritus, sin quienes no estaría donde estoy hoy.
L levo toda la vida comunicándome con las almas del Más Allá; para ser más exacta, desde que tenía cuatro años. Pero fue ya bien entrada en los veinte cuando empecé a comunicarme con mis propios seres queridos y los de otras personas ya fallecidos gracias a una clase de concienciación espiritual. Fue entonces cuando pude experimentar en primera persona lo mucho que cuesta sanar si estás en este lado del plano espiritual. Y así fue como empecé a usar mi don para asistir a otras personas; para ayudarlas a procesar el duelo por alguien querido que abandona este mundo. Llevo unos veinte años siendo médium y me dedico a comunicarme con esas almas celestiales a diario; ángeles, guías y fallecidos a los que he bautizado como «Espíritus». Todos los días, y a todas horas, me envían mensajes que bien podrían considerarse como un bien supremo. Esos seres espirituales nos aman, guían y protegen de lo que hay en el Más Allá. Me han enseñado todo lo que sé, no sólo sobre la vida después de la muerte, sino también sobre ésta que aún experimentamos, tan bella como compleja.
Lo más interesante que estas voces del Más Allá me cuentan es que la muerte no es el único tipo de pérdida al que se enfrentan nuestras almas. De hecho, el tiempo que vivimos en este plano terrenal implica no sólo afrontar la muerte de un ser querido, sino también, y más a menudo y de manera más profunda, reflexionar sobre las pérdidas a las que nos enfrentamos a diario; ésas que nos cuesta valorar y reconocer, pero que nos pueden llegar a paralizar, deprimir, sumir en un estado de shock o de ansiedad y experimentar muchas otras formas de duelo. Estas pérdidas diarias incluyen perder nuestra casa, pasar por un divorcio, tener problemas de salud o perder la ilusión y renunciar a nuestros sueños; perder nuestra juventud, la confianza en nosotros mismos o en otras personas, perder el control; perder nuestra identidad, nuestra estabilidad económica o nuestra independencia; perder nuestra fe, nuestra ambición o nuestra confianza propia, entre otras.
PÉRDIDAS DIARIAS: LO BÁSICO
Todos experimentamos pérdidas diarias, a menudo más de una y con regularidad. Estas pérdidas pueden ser de mayor o menor importancia. A veces, las vemos venir; otras nos estallan en la cara de forma repentina y nos aturden. Con ellas nos hundimos o nos hacemos más fuertes. Por desgracia (y por suerte), las pérdidas diarias forman parte de este mundo terrenal y de las decisiones que tomamos, a veces por voluntad propia y otras guiadas por el destino, y nos afectan a nosotros y a los que nos rodean. Las pérdidas diarias son obstáculos en el camino que nos toca anticipar y procesar, pues habrá más a la vuelta de la esquina.
Los Espíritus quieren que estemos preparados para afrontar las pérdidas, porque cuanta más experiencia tengamos lidiando con ellas, menos nos afectarán las siguientes. No digo que cueste menos procesar el duelo que implican, pero al menos estaremos más preparados cuando lleguen. Te resultará más fácil reconocer esa nueva pérdida diaria y saber cómo actuar para poder recuperarte más rápidamente.
Saber identificar esas pérdidas y sanar bien es vital, pues el daño emocional puede ser muy profundo si no las gestionamos y procesamos correctamente; las pérdidas se van acumulando y nos hacen sentir peor con el tiempo. Todos experimentamos pérdidas diarias —seguro que cualquiera que esté leyendo este libro se siente identificado— y, aunque algunos las vivimos con más intensidad que otros, todas las sentimos de forma diferente, según nuestra personalidad y lo que hayamos vivido en el pasado. Ahora bien, todas esas pérdidas tienen algo en común: el duelo no se puede ignorar; todos tenemos que lidiar con él.
Lo cierto es que sí tenemos cierto control sobre nuestras pérdidas diarias. Mientras lloramos por lo que ya no está, nuestra vida puede cambiar para bien y para mal. Espero sinceramente que este libro, combinado con la ayuda de los Espíritus, te ayude a encontrar una forma positiva de pasar el duelo, y cambie tu vida para mejor cada vez que te enfrentes a una pérdida diaria. En el siguiente capítulo, los Espíritus y yo abordaremos el tema de las pérdidas diarias con más detalle para ayudarte a entender en qué consisten y cómo afectan al cuerpo, la mente y el alma. Por ahora, basta con que sepas que son obstáculos emocionales y que pueden convertirse en lecciones de vida.
LOS ESPÍRITUS, LOS EDITORES MÁS RIGUROSOS
Cuando escribo un libro, sigo la línea editorial de los Espíritus al pie de la letra... ¡y menos mal, porque siempre aciertan! Mis guías espirituales me empujaron por primera vez a tratar el tema de las pérdidas diarias cuando, al leer las cartas a mis clientes, empecé a notar que les costaba más recuperarse de la pérdida de un ser querido si no habían afrontado antes otras pérdidas más cotidianas. Fue entonces cuando los Espíritus me mostraron que esas mismas pérdidas a menudo podían sentirse tan traumatizantes a nivel emocional como la pérdida de un ser querido, y consideraron que el tema merecía un libro enteramente dedicado a cómo transitar estos temas. Pues bien: voilà. He aquí el libro guiado por fuerzas divinas.
Los Espíritus quieren que tengas presente un par de cosas a medida que vayas leyendo este libro. En primer lugar, que los temas que se tratan en cada capítulo son los que suelen surgir con más frecuencia en las sesiones relacionadas con el duelo. Así es: los Espíritus también se han encargado de establecer el orden de los capítulos, que se distribuyen de forma intuitiva, pero te invito a que sigas tu propio orden y te dejes llevar por los temas con los que más identificado te sientas. Los Espíritus también nos han guiado a mí y a mi colaboradora a través de las distintas historias contadas aquí, y algunas albergan curiosas coincidencias. Notarás que algunos nombres se repiten y que, a veces, los capítulos presentan temáticas. En el , que trata sobre la pérdida de una parte del cuerpo, se centra muy especialmente en la salud femenina y las enfermedades que sufren las mujeres. Me he dado cuenta de que estas coincidencias son obras de los Espíritus, que quieren usarlas para que prestemos atención a una advertencia o un tema concreto. En esos casos, las historias tratan temas importantes para cada uno de nosotros. Al final de cada capítulo hay un ejercicio —o «¡Buen duelo!»— que los Espíritus consideran que te puede ayudar a superar ese tema en particular del capítulo, y también encontrarás afirmaciones que he plasmado en el libro gracias a ellos.
Déjate guiar por este libro al hacer frente a tus pérdidas diarias y superarlas. Marca tus páginas favoritas, reflexiona sobre ellas en un cuaderno y aprovecha bien los ejercicios. Subraya las partes que más llamen tu atención y préstale el libro a un amigo cuando acabes de leerlo. Quiero que tu alma interiorice todo su contenido; quiero que te ayude a reconocer y a sentir las emociones, a actuar y, finalmente, a sanar. Juntos, conseguiremos encontrar la paz y comprensión que necesitas. Tanto los Espíritus como yo deseamos que este libro te resulte tan útil como a mí me resultó fascinante canalizar su contenido y escribirlo. Disfrútalo.