LA MIGRACIÓN VENEZOLANA EN LOS ANDES
La respuesta sanitaria de Perú, Chile, Colombia y Ecuador
Juan Arroyo Laguna • Alejandro Portes • Baltica Cabieses • Andrés Cubillos • Irene Torres
Investigadores principales
La migración venezolana en los Andes
La respuesta sanitaria de Perú, Chile, Colombia y Ecuador
Juan Arroyo Laguna, Alejandro Portes, Baltica Cabieses, Andrés Cubillos y Irene Torres, investigadores principales
© Pontificia Universidad Católica del Perú, Fondo Editorial, 2022
Av. Universitaria 1801, Lima 32, Perú
www.fondoeditorial.pucp.edu.pe
© Red SAMI
Av. Arenales 1912, oficina 1303, Lima 14, Perú
www.redsami.com
Diseño, diagramación, corrección de estilo y cuidado de la edición: Fondo Editorial PUCP
Primera edición digital: febrero de 2022
Prohibida la reproducción de este libro por cualquier medio, total o parcialmente, sin permiso expreso de los editores.
Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú Nº 2022-00565
ISBN: 978-612-317-722-5
Índice
Agradecimientos
Agradecemos a United Kingdom Research and Innovation por el auspicio a los estudios publicados en este libro.
Presentación
Juan Arroyo Laguna
Investigador principal del proyecto Red SAMI
Este libro surge de una experiencia inédita para los países andinos de Latinoamérica: la recepción de más de cuatro millones de migrantes venezolanos en Colombia, Ecuador, Perú y Chile a partir del año 2017. Nunca antes los países sudamericanos habían experimentado un fenómeno migratorio tan intenso y vasto. América Central y América del Norte tienen una experiencia a este respecto, con las migraciones de sectores de las poblaciones de México y los países centroamericanos a los Estados Unidos, pero no América del Sur. La última ola migratoria para la mayoría de los países sudamericanos fue la del siglo XIX, cuando los inmigrantes europeos llegaron en plena etapa industrial. Después siguieron migraciones graduales, más hacia fuera que hacia dentro, que en algunos casos terminaron sumando cifras importantes, pero a lo largo de varias décadas. Sin embargo, la migración venezolana de los últimos tres años fue un éxodo. Colombia ha acogido alrededor de 1 770 000 venezolanos, seguido por Perú con 1 040 000, Chile con 457 000 y Ecuador con 417 000 (Acnur-OIM, R4V, 2020). México y los países de América Central y el Caribe también albergan un gran número de refugiados y migrantes de Venezuela.
Dos peculiaridades caracterizan esta megamigración venezolana. La primera consiste en que no es una migración impulsada por factores de atracción, sino por factores de expulsión, una diferencia originalmente explicada por Michael Piore (1979). La segunda, en que no se trata de una migración gradual sino de una disruptiva, un éxodo masivo y en poco tiempo. Así, las mareas de migrantes venezolanos prácticamente escapan a la crisis de sobrevivencia en su país, pues el caso venezolano es el de una migración por expulsión y disruptiva.
Los investigadores de los estudios de esta publicación han analizado migraciones regulares en sus respectivos países, pero la ola venezolana ya no se podía analizar de la misma forma por estar interconectada y tratarse de un volumen de desplazamientos cualitativamente mayor. Ninguna región del mundo recibe millones de inmigrantes sin que eso implique una readecuación importante de las sociedades receptoras y de los migrantes. Eran necesarios enfoques nacionales y, a la vez, una visión de carácter supranacional de alcance al menos subregional, de tal forma que existiese mayor precisión en los diagnósticos y fuesen más efectivas las soluciones. De ahí surge la asociación de investigadores de cuatro de los países andinos que venían estudiando la relación entre las migraciones y la salud, la cual dio vida a una Red sobre Salud y Migraciones (SAMI) que, al final, repotenció las redes nacionales y terminó por establecer una conexión inherente al trabajo de reflexión mediante la acción de sus integrantes. El presente libro es fruto de dicha red.
Los estudios que hoy se presentan han sido, por tanto, informes preparados para cada uno de los países involucrados en la red: Chile, Colombia, Ecuador y Perú. Han estado acompañados en cada país del diálogo con las autoridades y los actores implicados en el tema: los gobiernos, los Ministerios de Salud y de las áreas sociales, los sistemas de cooperación multilateral, las organizaciones de asistencia humanitaria, las organizaciones no gubernamentales (ONG), los gobiernos intermedios y municipios, las comunidades migrantes, los profesionales de los servicios de salud y otros. Al final, se ha alentado un esfuerzo colaborativo que ha permitido sentar las bases para posteriores formas de asociación dentro de los países y entre los mismos equipos nacionales bajo la forma de una red de redes. Los equipos de investigación nacionales han promovido muchos seminarios de discusión del tema de migraciones y salud, en consonancia con la conversión del asunto migratorio en una cuestión cada vez más relevante en todos nuestros países, desde el momento de las coordinaciones iniciales entre los investigadores andinos del tema, en el año 2018, hasta hoy. La iniciativa ha sido la semilla que dio lugar al tejido actual compuesto por muchas plataformas de investigación y acción sobre las migraciones.
De otro lado, estos estudios que hoy ofrecemos públicamente partieron desde el inicio de la premisa de que había que complementar la primera generación de investigaciones sobre la migración venezolana, que se había centrado en dimensionar el fenómeno con reportes sociodemográficos y privilegió estudios puntuales, para producir estados de situación nacionales que permitan a los Estados mejorar la respuesta institucional frente al tema de las migraciones en sus países.
Efectivamente, la tarea de los primeros meses y años para los migrantes fue insertarse social y laboralmente en sus nuevos países de residencia; mientras que, para los Estados, consistió en aminorar las brechas sociales, sanitarias, interculturales y de comunicación e información con los migrantes. Esto ha multiplicado las encuestas y observatorios, teniéndose hoy una mejor base para el diseño y gestión de políticas públicas. Se dispone así de más información sobre la cadena de procesos de los migrantes venezolanos; esto es, sobre las formas de traslado, los puntos de cruces de fronteras, los primeros contactos, el reasentamiento, la búsqueda de trabajo y la resocialización.
En todos los casos, las investigaciones han develado los costos del desarraigo para el migrante, incluyendo la pérdida frecuente de sus derechos fundamentales y la experiencia de nuevas desigualdades laborales, de ingresos, de género y culturales que nunca había sufrido. Los venezolanos han cruzado las fronteras a pie o tomando autobuses por tramos. Han marchado a sus destinos con o sin familiares y contactos. Han pasado algún tiempo sin trabajo y han pagado el costo de adaptarse al nuevo contexto y a la cultura. Una parte se ha agrupado en comunidades, albergues o barrios de venezolanos para tener un respaldo. Se sabe que la mayoría, en sus primeros trabajos, ha debido aceptar condiciones y salarios poco dignos, y que no tienen fácil acceso a servicios de salud o al seguro social (OIM, 2019; Acnur, 2019; Cabieses, Tunstall, Pickett & Gideon, 2013; INEI, 2018). Ahora se tiene también más información sobre el perfil de los migrantes, su documentación en cada país, sus niveles educativos, su antigüedad como residentes o población en tránsito, su situación familiar y muchos otros aspectos de utilidad para el diseño de intervenciones en su beneficio (Guataquí y otros, 2017; OIM, 2019; Mazuera-Arias, Albornoz-Arias, Morffe Peraza, Ramírez-Martínez & Carreño-Paredes, 2019; SNM, 2018; Koechlin & Eguren, 2018). Encima, cuando todavía no habían terminado de reasentarse en los países de residencia, vino la pandemia de la COVID-19, que hizo retroceder sus niveles de inserción laboral y social.