Mark Sisson, experto en salud y bienestar, licenciado en Biología por el Williams College y excampeón de Ironman, es el autor de los best seller Los 10 mandamientos del cavernícola y La dieta Keto y una de las voces más importantes del Movimiento de Salud Evolutiva. Su blog, MarksDailyApple, ha permitido que los entusiastas del movimiento paleo desafíen la sabiduría convencional sobre la alimentación y el ejercicio, y asuman un papel activo en torno a la salud y el bienestar.
Marks vive en Malibú con su esposa Carrie y sus dos hijos.
Brad Kearns es coautor con Mark Sisson desde hace mucho tiempo, presentador del pódcast B.rad y atleta de élite. Obtuvo el récord Guinness en speedgolf con 53 años, es excampeón nacional de saltos de altura de Estados Unidos y se clasificó primero en la categoría de 55 a 59 años. También es triatleta profesional y ostenta el número 3 en el ranking mundial.
Vive en Lake Tahoe (Nevada) con su esposa, Elizabeth, y durante todo el año disfruta cada día de un chapuzón frío en el lago.
Título original: Two Meals a Day
Edición en formato digital: mayo de 2022
© 2021, Mark Sisson
© 2022, Penguin Random House Grupo Editorial, S. A. U.
Travessera de Gràcia, 47-49. 08021 Barcelona
© 2022, Ana Isabel Domínguez Palomo y María del Mar Rodríguez Barrena, por la traducción
© Dr. Paul Saladino, por la tabla de las puntuaciones carnívoras
© 2013 PerfectHealthDiet.com, por la figura del plato saludable perfecto
Las ilustraciones son de Caroline DeVita
Diseño de portada: Penguin Random House Grupo Editorial / Begoña Berruezo
Imágenes de portada: © Shutterstock
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ISBN: 978-84-253-6146-3
Composición digital: leerendigital.com
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¿Estás harto de dietas que solo funcionan durante un tiempo?
¿Te confunden las controversias sobre qué es saludable y qué no?
¡Pierde grasa, revierte el envejecimiento y líbrate de las dietas!
Para gozar de una buena salud es muy importante fijarse en lo que comes y cuándo comes. Y está científicamente demostrado que el ayuno intermitente tiene beneficios antiinflamatorios, antienvejecimiento, de regeneración celular, inmunológicos y metabólicos.
Existen muchas fórmulas para practicarlo, pero no todas valen -no es tan simple como saltarse el desayuno- y hacerlo bien es fundamental. Mark Sisson, experto en salud y bienestar, te presenta un estilo de vida basado en el ayuno intermitente y te enseña cómo quemar grasa corporal y estar sano, con energía y una actitud positiva.
Este libro ofrece, además, una rutina de ejercicios accesible y eficaz, estrategias para superar creencias y comportamientos autolimitantes, y técnicas de vanguardia para lograr la composición corporal que deseas.
Con cuarenta y dos recetas deliciosas, Dos comidas al día reúne todo lo que necesitas para ponerte en marcha hacia una transformación de tu estilo de vida placentera y duradera.
Índice
Introducción
Mi dieta antes se basaba enteramente en carbohidratos, y me atiborraba tres o cuatro veces al día con menús ricos en cereales y sus derivados. Guardaba una buena reserva de barritas energéticas ultraprocesadas y otros productos semejantes en casa, en el coche, en la oficina y en la bolsa de viaje. Acababa de desayunar y ya estaba pensando en el almuerzo. Un par de horas después de mis copiosas cenas, entraba en la cocina para picotear algo y disfrutar de una plácida velada. Como quemaba tanta energía haciendo intensas rutinas de ejercicio físico, no engordaba, a diferencia de lo que les sucede a las personas sedentarias que siguen ese mismo patrón alimentario. Sin embargo, y pese a mi impresionante cuerpo y a la falta de consecuencias físicas derivadas de mi estilo de vida, el hambre, el apetito y la organización de los menús regían mi vida. En aquel momento no era consciente de los culpables, pero el gluten y otras toxinas presentes en la dieta estaban destruyendo mi tracto intestinal hasta tal punto que cuando salía a correr, me veía obligado a planear la ruta para tener siempre cerca un baño público.
Cambié la dieta hace casi dos décadas y empecé a comer alimentos ancestrales libres de azúcares añadidos, de derivados de los cereales y de aceites vegetales refinados. Mi salud mejoró de forma increíble a partir de ese momento. Además de curarme los problemas intestinales crónicos, mis nuevos hábitos alimentarios me aseguraban no tener que depender más de la comida para mantener la energía, el buen humor y la concentración mental. Al abandonar los alimentos ricos en hidratos de carbono con un alto índice glucémico, mi cuerpo empezó a acceder a la grasa almacenada y a quemarla a lo largo del día. Casi nunca tenía hambre y necesitaba muchas menos calorías para sentirme satisfecho en cada comida. Escapar de la prisión que suponía la dependencia de los carbohidratos (sumado a la transición a esa nueva forma de vida, más cercana a las expectativas marcadas por nuestra genética humana para mantenernos saludables y que desarrollamos a lo largo de dos millones y medio de evolución) fue un regalo increíble. Al contrario de lo que promueve la publicidad de la industria y las creencias con las que nos han machacado hasta grabárnoslas en el cerebro, los seres humanos podemos sobrevivir perfectamente sin necesidad de pasarnos el día comiendo, desde que amanece hasta que anochece, y sin picotear de forma incesante entremedias de esas comidas fijadas por el reloj.
En resumen, mi trabajo vital se ha convertido en ayudar a otras personas a escapar de la dependencia a los hidratos de carbono promovida por la dieta estadounidense estándar ( SAD por sus siglas en inglés) y a convertirse en lo que yo llamo con cariño «bestias quemagrasa». Ese es el estado metabólico natural del ser humano que llevamos en los genes, pero que se ha visto comprometido hasta el extremo por el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados ricos en carbohidratos y de aceites vegetales refinados tóxicos (de colza —también conocido como nabina, que es la semilla del nabo—, de sésamo, de soja y de girasol, por ejemplo), que destruyen nuestra capacidad natural para quemar las reservas de energía. Aunque es posible que necesites esforzarte mucho para reprogramar tus genes de manera que se olviden de la dependencia a los hidratos de carbono (según la severidad del daño metabólico que hayas sufrido), la bestia que llevas en tu interior está lista para asomar en cuanto elijas los alimentos más nutritivos y saciantes, reduzcas la cantidad de veces que comes al día y desbloquees el asombroso poder sanador del ayuno.
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